Volviendo al hogar

Lo complicado que es escribir cuando el trabajo no te deja tiempo para pensar en nada, para estar al corriente de nada, para pensar en proyectos o inquietudes más allá de él. En fin.

El caso es que me han liado, o más bien me he dejado liar, para ser DJ: léase “dejota”, que es como Dios manda, y no “diyei”, que es de herejes y gente de mal vivir.

DJ por muchas otras palabras que utilicen el acrónimo para mí siempre será igual a “director de juego”. Ya sabéis: máster, guardián, narrador, sheriff… en fin, contador de historias interactivas (mira que es fea esta palabra), porque por suerte o por desgracia la primera vez que leí estas letras juntas es lo que significaban.

Hasta aquí imagino que muchos sabréis que hablo de (música de intriga, por favor ) los juegos de rol, ese mal que azotaba nuestra sociedad hasta que Rockstar tomó cartas en el asunto y decidió que era hora de pervertir de verdad a la juventud. Dirigir una partida de rol. Volver a dirigir una partida de rol después de… no sé… ¿5 años?

Cuando era mucho más joven de lo que soy ahora solía dirigir mucho. De hecho, pensaba que no era mal director. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que quizá no fui mal director en aquellos tiempos, para la edad que tenía (entre otras cosas porque no había demasiada competencia) pero que desde luego me fui quedando muy pero que muy atrás a medida que fui creciendo.

La gente, los amigos, los jugadores medianamente experimentados no se contentan con cuatro profundos, tres orcos y una torre. Tampoco se dejan guiar, engañar o motivar con tanta sencillez; se aburren o se dispersan antes de que uno pueda darse cuenta. Además, están acostumbrados a las estratagemas de máster para ganar tiempo, improvisar… de alguna manera es como hacer la cena para un grupo de críticos gastronómicos y cocineros de tres estrellas Michelin.

De hecho, hasta hace poco pensaba que era un director de juego realmente nefasto: exceso de dificultad, falta de caminos alternativos, situaciones sin interés… Lo curioso es que ha sido trabajando en videojuegos, diseñando el contenido de los niveles de nuestro juego cuando me he dado cuenta de que, a priori, el único problema que tenia es que no le dedicaba tiempo suficiente a preparar la partida.

Por algo mis amigos roleros, mis míticos directores, pasaban horas y horas, días y días para preparar una horas mínimas de partida. No es fácil crear contenido de calidad; al contrario, es extremadamente laborioso. Siempre lo había visto así, la verdad, porque también pasaba horas preparando partidas, pero siempre atado a los módulos, con miedo a construir historias que evolucionaran, con pánico a que mis jugadores vieran toda la trampa y el cartón de mis historias.

Estos jugadores son nuevos. Voy a coger mi libro de La Llamada, voy a revisar y revisitar módulos y voy a prepararme algo de aquí al sábado tarde. Y me estoy prometiendo a mí mismo no ganar tiempo con la creación de personajes. No sé qué saldrá, pero espero que este rolero de vieja escuela aún pueda enseñarles algo, pueda hacer que pasen un buen rato a esta gente que no se imagina las puertas que se están atreviendo a cruzar.

Confío no cerrárselas en las narices.

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  1. pperez333’s avatar

    Pues mira, yo precisamente estoy redescubriendo el camino contrario. En un post propio (http://www.fortunaprimigenia.org/2008/05/09/extremos-y-desarrollo-como-narrador/) (Aquí entra en funcionamiento el anti-spam y me bloquea el comentario) hablaba de “entrenar” para narrar bien y este fin de semana confío en dirigir “Puppetland” un mini juego de John Tynes la mar de chulo. En la edición española aparece la idea de que la dirección, al menos en Puppetland, es un estado mental, como los estados de flujo cuando juegas a un arcade. Yo, en vez de preparar las partidas creo que es más interesante prepararse uno mismo como narrador probando distintas facetas y desarrollando habilidades básicas: interpretación de PNJs, descripción de lugares, situaciones y combates, gestión del ritmo en las escenas de acción, …

    Si vas a dirigir la investigación de un crimen más te vale tenerlo todo claro para no liar a los jugadores con las pistas, pero, incluso en esa situación no hay que olvidar que los testigos mienten o se sienten confusos, las pistas que se encuentran no siempre tienen que tener sentido o serlo y que si algo se le olvida al director es que los jugadores no lo encontraron.

    En cualquier caso ánimo y a por todas.

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