El tiempo que hace falta para “jugar” un juego

Uno de los diseñadores juegos (diseñadora, en este caso) a los que sigo habitualmente es Brenda Brathwaite.

Aunque tiene un historial como diseñadora muy extenso, ahora sólo voy a referenciarla por dos de sus trabajos más recientes, el famoso (y premiado) Train y el libro que ha co-escrito con Ian Schreiber, “Challenges for Game Designers” que desde aquí recomiendo.

El caso que en su blog hoy comentaba como ha decidido desembarazarse de su “play pile”, es decir, de su lista de juegos pendientes de ser jugados. Yo, ciertamente, hubiera hablado no sólo de mi pila de juegos, sino también de la de películas, de la de libros, discos, e incluso de la de lugares por visitar (algunos más cerca que otros).

En realidad, Brenda lo que expresaba era como se sentía culpable por seguir jugando al Civilization Revolution en lugar de acercarse a su pila de juegos y sacar uno de ellos.

Sin entrar a valorar la decisión (sabia diría yo) esto me ha llevado a una reflexión que me asalta muchas veces y es la de ¿cuánto tiempo hace falta dedicarle a un juego para “haberlo jugado”?

Una película sé, a priori, que dura x minutos, un libro sé que tiene x hojas escritas con fuente grande o pequeña. Está claro que, en muchos casos, la obra no te va a aportar el 100% de lo que ofrece a la primera pero, desde luego, una muy buena parte. Pero, ¿y un juego?

No estoy hablando del tiempo necesario para terminárselo o para ver todo su contenido; estoy hablando del tiempo necesario para que ese juego en concreto, desde el punto de vista del diseñador, te haya mostrado todo (o al menos, una buena parte) de lo que tiene para mostrar.

Personalmente, me pongo nervioso cuando voy a casa de algún amigo y juego a un nuevo juego de tablero una sola vez. Siento que me quedo a medias. Quiero ver más allá de las reglas, más allá de la estética que trasmite; lo que quiero ver son las dinámicas de juego que se van a producir (y para las que normalmente hacen falta jugadores con cierta experiencia). Me siento, guardando las distancias, como si te enseñan a mover la piezas del ajedrez, juegas una partida y te dicen “bueno, esto es el ajedrez”.

Igual me ocurre cuando miro a mi “play pile” y veo algunos títulos. ¿Cuántas horas tendré que dedicarle a este juego para ver “más allá”, para no quedarme en la superficie? No lo sé. Lo que es muchas veces peor, a veces me lanzo y me arriesgo a avanzar, a dedicarle horas y horas para al final darme cuenta de que no he hallado nada que no haya visto antes.

Me gustaría poder decir, “si en el 10% de el juego no hay nada, ya es muy probable que no lo haya al final, así que no merece la pena seguir”. Eso para un juego de rol de 40 horas, representan 4, que parece algo aceptable; pero es que no estoy nada seguro de esa cifra.

Todo eso me produce pereza, hace que me cueste arriesgarme a lanzarme sin más a jugar a muchos de estos juegos. Y si a mí, que me interesa mucho el tema, me la da, mucho más se la da a los esforzados acompañantes que todo juego de tablero necesita. Cualquiera les convence, más si ni siquiera tú mismo sabes si “esa partida más” va a merecer la pena.

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  1. pacmanguai’s avatar

    Me parece una reflexión muy interesante

  2. Kuranes’s avatar

    El fruto de 10 años de investigación :-D

    Muchas gracias.

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